A varias horas del día, tenemos el gusto y la alegría de encontrar en las aceras, caminantes con miles de expresiones, siluetas de bocas en mil divertidos y amarrados gestos de sabor, tras ellos, las multilineas de sus expresiones asadas, acaloramiento lento en la parrilla constante de ombligo de semana...
La necesidad, la prisa, el horario y el antojo, son solo uno que otro tabique de la compleja muralla de rostros que bajo el rítmico paso de llantas sobre el asfalto y esos melódicos tenores de banqueta ofreciendo siempre ese extraño producto llamado "Bara bara", el "llevelo llevelo"; adornan la imaginería diaria del que mata el tiempo.
Finos tacones y perfumes con esencia de urbano y sobaco de puberto, avasallan los finos oídos de las dignas señoras que con nariz apuntando a un dios que las hizo tan finas se contonean en un frenesí escabullidor...
Narrativa prestidigitadora... magia de calle, escena corta de realismo mágico, digno de un buen párrafo Rulfiano atrapado entre los grises de la lente de Álvarez Bravo, aderezado con Alta Definición nacional.
Texto carente de sentido éste que les dejo tirado por aquí, innecesaria lectura de un momento de quedarme parado en medio de toda esa maravillosa galería de dramas y risas, sollozos con suspicacias, sonatas y mentadas... que me recuerda la delicia del porque caminar en cámara lenta: Para poder admirar esta obra de la naturaleza contemporánea.












